El gélido frío de la noche se hacía sentir, pero las 6.000 almas reunidas en el deportivamente glorioso Court Central, poco tardarían en entrar en calor. Mientras esperaba la salida de la banda, reflexionaba sobre las 4 veces que había visto a Megadeth con anterioridad (3 en Chile y una en USA en la gira “Maximun Rock Tour” junto a Mötley Crüe y Anthrax), y cada nuevo show del grupo me había parecido mejor que el anterior. Por ello, estaba muy impaciente y nervioso contando los segundos para vivir nuevamente la “megaexperiencia”, quizás como un quinceañero ad portas de tener la primera relación sexual de su vida. ¡Y es que el show de anoche fue lisa y llanamente orgásmico!
Un telón de fondo con el logo del grupo y una imagen del edificio del Capitolio, daban el marco de espectacularidad escénica necesaria. La batería elevada que popularizó Nick Menza también estaba ahí y lucía majestuosa. No hubo tiempo para más pensamientos cuando las luces se apagaron y el grupo ya estaba sobre el stage descargado toda la furia de ‘Blackmail de universe’ el primer track del “The system has failed”. Bastó un sólo tema para comprobar que este Megadeth modelo 2004/2005 es absolutamente devastador.
Shawn Drover (quien lucía la devaluada camiseta de la selección, un detalle innecesario considerando que Megadeth siempre ha jugado de local en Chile), es un batero técnicamente impresionate. El tipo era un reloj suizo, con una precisión quirúrjica y junto al bajista James MacDonough (ex Iced Earth), hacían una base rítmica de auténtico poder. Ni hablar de Glenn Drover, un guitarrista con una técnica fuera de serie que tocaba los solos con una fluidez abismante. Su baja estatura y su parada en el escenario, me recordaron mucho a Dan Spitz de Anthrax, pero indudablemente Drover es un portento de las seis cuerdas, constituyéndose en un real acierto la presencia del ex King Diamond y Eidolon (junto a su hermano Shawn), en la banda. Punto aparte es lo de Dave Mustaine, el colorín no parecía evidenciar la seria lesión que tuvo hace un par de años en los nervios de su antebrazo e incluso vocalmente se encontraba en plena forma, ¡qué notable estuvo Dave!
Pero indudablemente, él no estaba solo y la banda es mortífera, es una tremenda banda y que me perdonen Nick Menza, Dave Ellefson y Marty Friedman, porque con todo el respeto y admiración que me merecen, el que vimos anoche fuel el mejor Megadeth que he visto en mi vida. Y es precisamente este tipo de banda la que necesita Mustaine, músicos solidísmos, impresionantes, pero de bajo perfil, que no buscan robarle protagonismo al “jefe”. A Menza, Friedman y Ellefson, a todos se les subieron los humos a la cabeza en algún momento, y empezaron a pensar que ellos eran más importantes para Megadeth que el propio Dave Mustaine, cuando todos sabemos que Mustaine ES Megadeth. Es como si nosotros en Rockaxis nos arrancáramos con los tarros y quisiéramos quitarle el liderazgo a Cote Hurtado, el encargado de llevar el timón junto a todos nosotros remando al unísono como sólido equipo, y anoche Megadeth era un equipo, era una banda real y auténtica, no la suma de 4 rock stars sobre un escenario, y eso se notó: ¡cómo tocaron, cómo sonaron, cómo se entregaron! El sonido era lisa y llanamente increíble, notable, perfecto, potente, claro. La batería era un camión, las guitarras una metralla, los solos sacaban chispas, todo era absolutamente perfecto y 6.000 fans estaban con la mandíbula desencajada.
En un set pletórico, escogido excelentemente, durante casi 130 minutos el grupo interpretó nada menos que 27 canciones y si hubieran tocado una hora más todos habríamos estado felices. Sonaron todos los clásicos que la gente quería escuchar, pero hubo varios momentos realmente únicos y notables, como cuando todo el estadio cantó ‘A tout le monde’ que nunca había sonado tan bien en vivo. Esos riffs abiertos a lo George Lynch eran una delicia para los oídos; en ‘Trust’ Mustaine cantó una estrofa entera en español y fue genial que pegaran ‘Hangar 18’ con ‘Return to hangar’; ‘Angry again’ a pesar de ser un tema que grabaron para un soundtrack, ya es todo un clásico de Megadeth y la versión en vivo sonó tan musculosa como si el propio Arnold Schwarzenegger fuera el que la interpretara.
Ni hablar de los temas nuevos, los que sonaron en versiones que incluso superaban a las de estudio. ‘Die dead enough’ y ‘Kick the chair’ fueron unos bombazos, al igual que ‘The scorpion’. Pero si hablamos de momentos especiales, recordemos que en la entrevista previa, Mustaine nos contó que la banda tocaría sólo en Chile y en Argentina, un tema que nunca antes habían tocado en vivo y que luego de estos shows nunca más lo volverían a tocar: el misterio se develó cuando el grupo se embarcó en una muy buena versión de ‘I’ll be there’ del polémico disco “freak” de Megadeth, o sea el “Risk” (donde Friedman trató de hacer sonar a Megadeth como un grupo alternativo), y Mustaine escogió está canción por la letra, por el mensaje, era el grupo dedicándosela a los fans y sin decirlo, confirmó que sólo por el amor incondicional de los fans, el grupo seguirá adelante y no habrá disolución de la banda como se especuló, así que podemos esperar tranquilos y confiados un nuevo disco de Megadeth para el 2006 con ESTA formación. De todas formas, ‘I’ll be there’ fue el momento más FM de la noche y el grupo sonó por un instante como si fuera Bon Jovi, con todo el mundo cantando la melodía que minutos antes Mustaine nos había enseñado. Fue un riesgo innecesario, pero agradable, lo que demuestra que Mustaine aún tiene los huevos para salirse del libreto y no sólo tocar el material calado.
Como era de esperar, todo terminó con ‘Holy wars’ y todos nos fuimos felices a casa, comentando una noche realmente única, memorable, emocionante, alucinante, increíble y notable, donde pudimos comprobar que Megadeth tiene cuerda para mucho rato más. Caminando hacia el auto recordaba los grandes shows de este año, como el de Wasp, el de After Forever, Hatebreed, Monsters of Rock y Slipknot, pero claramente y tal como lo habíamos pronosticado con el equipo de Rockaxis, el de Megadeth ha sido hasta el momento, EL mejor concierto del año. ¿Podrá Dream Theater superar lo de anoche? Difícil, pero ahí estaremos para contarlo. Por lo pronto, anoche Dave Mustaine volvió a ratificar que es una leyenda plenamente vigente y que gozará por siempre de mi eterno respeto y admiración hasta que me vaya a la tumba.
Por: Cristián Pavez
Fotos: Sebastián Arancibia
Set List:
Blackmail The Universe
Set The World Afire
Skin O' My Teeth
The Scorpion
Wake Up Dead
In My Darkest Hour
Die Dead Enough
She Wolf
Reckoning Day
A Tout Le Monde
Angry Again
Train Of Consequences
Hangar 18
Return To Hangar
Of Mice And Men
Sweating Bullets
Tornado Of Souls
Trust
Something I'm Not
Kick The Chair
Back In The Day
Symphony Of Destruction
I'll Be There
Peace Sells
Hook In Mouth
Holy Wars

es un blog, pero tadavia te falta mucho... tu amigo monte... jajaja.
cagate mierda